Resplandecían las pupilas,
la lágrima fue en buen síntoma,
vibrando revivieron los recuerdos:
luz, sonido, movimiento; ajenos al espacio-tiempo.
Calambres, cosquillas y aromas místicos.
Se retraían, desapareciendo, las inhibiciones
y lo que quedaba de la vida moría
a la orilla del mar, a espaldas del viento de fuego.
Luego, siempre, la luna.
Conformándose con su existencia ilusoria,
transmite, transcurre,
bidimensional a la realidad del ojo.
la lágrima fue en buen síntoma,
vibrando revivieron los recuerdos:
luz, sonido, movimiento; ajenos al espacio-tiempo.
Calambres, cosquillas y aromas místicos.
Se retraían, desapareciendo, las inhibiciones
y lo que quedaba de la vida moría
a la orilla del mar, a espaldas del viento de fuego.
Luego, siempre, la luna.
Conformándose con su existencia ilusoria,
transmite, transcurre,
bidimensional a la realidad del ojo.




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