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lunes, 21 de mayo de 2007

Sinfonía - fluir ( I )

¿Cómo empezar de otra manera? Comienza la sinfonía, lenta, apagada como todo lo que comienza proponiendo un cambio.
Suelo poseer síntomas de falsas comparaciones y mentiras de inconsecuencias, aclaro.
Cuando alguien respondió que tener un problema es de insensato: el mundo está plagado de gente, gente y con problemas. Y no con un sólo problema, con muchos problemas.
Yo soy un insensato, sí. Tengo un problema: me otorgaría la simpleza de entender mi tristeza humana incapaz de irrumpir en el rumbo que sigue la mano que escribe mi destino, ni siquiera el lápiz con el que se escribe, o la fuente en donde se escribe. Sufro la condena de mi delito, ser hoy.
Me apuro, ya termina la sinf

miércoles, 2 de mayo de 2007

Canción para los días de la vida

Este día empieza a crecer, voy a ver si puedo correr. Con la mañana silbándome en la espalda, o mirarme en las burbujas. Tengo que aprender a volar, entre tanta gente de pie. Cuidan de mis alas unos gnomos de lata, que de noche nunca ríen. Si la lluvia llega hasta aquí, voy a limitarme a vivir. Mojaré mis alas como el árbol o el ángel o quizás muera de pena. Tengo mucho tiempo por hoy, los relojes harán que cante... Y la espuma gira en torno a mi piel, me han puesto manos para hablarle a las cosas de mí. Y al fin mi duende nació, tiene orejas blancas, como un soplo de pan y arroz y un hongo como nariz, cuatro pelos locos y un violín que nunca calla, sólo se desprende y es igual a las guirnaldas. Este día es algo de sal, me dejó vibrando al nacer, pesa y es liviano como un hilo sin nombre, suena un poco a mi guitarra. Tengo que aprender a ser luz, entre tanta gente detrás. Me pondré las ramas de este sol que me espera, para usarme como al aire. Y es que al fin mi duende se abrió, tiene un corazón de mantel y batón y un guiño al ver que todo es verdad. Ya los gnomos cuiden, a un violín que siempre canta, nunca se adormece y es igual a las guirnaldas. Y es que nunca calla, solo se desprende y es igual a las guirnaldas.



Luis Alberto Spinetta