¿Cómo empezar de otra manera? Comienza la sinfonía, lenta, apagada como todo lo que comienza proponiendo un cambio.
Suelo poseer síntomas de falsas comparaciones y mentiras de inconsecuencias, aclaro.
Cuando alguien respondió que tener un problema es de insensato: el mundo está plagado de gente, gente y con problemas. Y no con un sólo problema, con muchos problemas.
Yo soy un insensato, sí. Tengo un problema: me otorgaría la simpleza de entender mi tristeza humana incapaz de irrumpir en el rumbo que sigue la mano que escribe mi destino, ni siquiera el lápiz con el que se escribe, o la fuente en donde se escribe. Sufro la condena de mi delito, ser hoy.
Me apuro, ya termina la sinf
lunes, 21 de mayo de 2007
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