Soy una persona que gusta de lo espectacular, sin embargo, que no se comprende a sí mismo.
Lo eternamente bello me retuerce, se apodera de mi cuerpo, pero luego, ¿qué será luego de esa sensación?
Pareciera que, de alguna u otra manera, esos interrogantes o, podrían llamárselos, búsquedas de uno mismo que surgen a partir de una proyección, se estancan en un lago que se destaca por ser el aquél al que todos quieren llegar, pero nadie llega.
¿Hasta qué punto la obnulación de nuestra experiencia personal aleja a la propia liberación del pensamiento?
¿Existe un espacio para éste, sin inundarse de toda contaminación de su pureza?





1 comentario:
esas palabritas que tanto dicen!
es pre-ocupante lo que te quiero
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